miércoles, 16 de octubre de 2013

como hacer unos fijoles en casa

Frijoles. Ya sabéis que me encanta la comida mexicana y estos frijoles son una de mis debilidades. Como más me gustan es acompañando un arroz blanco como guarnición de unas fajitas o unos burritos, pero puedes usarlos también para hacer frijoles refritos u otras muchas recetas que tienen como base este potaje de frijoles.
Existen muchas formas de llamar a los frijoles según el lugar en el que estemos, por ejemplo por Cádiz y Andalucía a los frijoles se les llaman habichuelas, mientras que en el resto de España se suelen llamar alubias o judías. En otros lugares como en Argentina o Bolivia reciben el nombre deporotos y en el Perú el frijol se convierte en frejol (ver más en la.


Independientemente de como los llamemos hay que tener en cuenta que existen muchísimas variantes de frijoles (alubias) como las rojas, las negras, las de careta, las pintas, etc. pero para hacer unos frijoles al estilo mexicano es conveniente usar unos frijoles rojos o negros para obtener un sabor más genuino. A la cocina!!

Ingredientes para hacer Frijoles (para 4-8 personas):
  • 500 gramos de frijoles rojos (o negros)
  • 1 cebolla grande (250 gramos)
  • 2 chiles serranos o 1 pimiento verde italiano (de los largos) y una guindilla seca
  • 6 dientes de ajo
  • 1 tomate grande
  • 2 cucharadas de manteca de cerdo (total 80 gramos)
  • 1 hoja seca de laurel
  • Agua
  • sal
Receta para hacer Frijoles (para cuatro u ocho personas):
  1. Para hacer frijoles al estilo tradicional habría que estar muchas horas con la cacerola al fuego. Para ahorrarnos este trabajo vamos a ver como preparar los frijoles de una forma más rápida. Lo primero de todo es enjuagar bien bajo el grifo los frijoles, a veces vienen con algo de polvo o arena y hay que dejarlos bien limpios. Ahora coge la cacerola u olla donde vas a preparar los frijoles y mete éstos adentro. Cúbrelos con abundante agua, de forma que queden unos tres dedos de agua por encima de los frijoles. Deja toda la noche en remojo.
  2. A la mañana siguiente los frijoles se habrán reblandecido un poco y los podremos preparar en menos tiempo. Fíjate que el agua se ha puesto colorada (o negra según el tipo de frijol que uses). Si tiramos el agua el caldo resultante nos quedará menos oscuro, pero si la conservamos nos dará más flatulencias. Así que tiraremos toda el agua y añadiremos agua limpia hasta cubrir los frijoles.
  3. Pon la olla al fuego y añade media cebolla, el pimiento verde y la guindilla (o sustituye ambos por el chile serrano), cuatro dientes de ajo pelados y la hoja de laurel.  Si es necesario añade agua para cubrir las verduras y deja a fuego medio bajo durante 2 horas.
  4. Remueve de vez en cuando con cuidado de que no se queme y vigila para que en todo momento quede un dedo de agua por encima de los frijoles. Si es necesario (que lo será casi seguro) añade agua (no hay que calentarla) de vez en cuando.
  5. Cuando lleven dos horas saca la cebolla, la hoja de laurel, los dientes de ajo, la guindilla y el pimiento. Añade una cucharada de manteca de cerdo y deja al fuego hasta que estén bien blandas las judías. No añadas sal de momento.
  6. Cuando las judías estén blandas prepararemos un refrito con el que espesaremos y daremos sabor a los frijoles. Coge la media cebolla restante y pícala finamente. Ponla al fuego con la otra cucharada de manteca de cerdo y deja que se dore lentamente. Añade al sofrito media cucharada pequeña de sal.
  7. Cuando lleve un par de minutos la cebolla al fuego añade dos diente de ajo cortados en láminas finas.
  8. Mientras se doran ligeramente las verduras (no dejes que se quemen, solo que cojan un bonito color dorado) vamos a pelar el tomate, quitarle las pepitas y cortarlo en trocitos muy pequeños, muy, muy picado. Cuando las verduras estén en su punto añade el tomate y fríe durante cuatro o cinco minutos.
  9. Después solo nos queda añadir al refrito tres cucharadas de frijoles y seis cucharadas del caldo en el que se han hecho los frijoles. Mezclamos bien, añadimos toda la mezcla a una batidora y lo batimos hasta que quede una masa bien fina.
  10. Añadimos esta mezcla a los frijoles (si quieres puedes pasarla por un colador pero si está bien triturada no es necesario), mezclamos y dejamos al fuego 10 minutos más.
  11. Probamos de sal, añadimos la cantidad necesaria (a nuestro gusto) y listo. Fuera de la cocina y a comer!!!
A comer:
Como vez la receta da para entre 4 y 8 personas dependiendo de como vayamos a emplear los frijoles, como guarnición o como plato principal. Puede que si los utilizas como plato principal la receta te parezca un tanto triste (como para comerse un plato entero) ya que no lleva los típicos ingredientes que acompañan a las alubias en España (como chorizo o morcilla por ejemplo).  Si decides tomarlo así añade a tu gusto lo que prefieras para enriquecerlo!!
La auténtica receta mexicana se prepara utilizando chiles serranos (que se queman directamente sobre una llama, se pelan y se añaden al agua sin las pepitas), pero como no resulta fácil encontrarlos yo utilicé un pimiento verde y una guindilla seca (no una pimienta de cayena). El resultado no es el mismo pero te aseguro que queda riquísimo.
Si en el punto 3 al añadir el agua para cubrir las verduras no quieres que el pimiento y la guindilla floten haz un corte en sus puntas para que entre el agua y se queden dentro del caldo.
Si te queda muy espesa la salsa de los frijoles (a mi me gustan así) solo tienes que añadir un poquito de agua o caldo. Si te queda muy ligera aplasta algunos frijoles más e incorpóralos al guiso.
Espero que les guste la receta y que disfruten en la mesa con este plato. Pronto tendremos más recetas de cocina. Un saludo cocineros y cocineras.

QUESO AMARILLO CASERO

Sabroso por naturaleza, el queso es una verdadera tentación para los amantes de la buena mesa. Desde el humilde "queso y vino tinto"  que  inmortalizaron  los franceses hasta las alternativas más refinadas, un buen queso es siempre motivo para celebrar
Fabricarlo en casa, es muy fácil. Para una primera experiencia, les sugerimos comenzar por un queso prensado de contextura blanda.

Trucos para hacer queso casero, paso a paso
Para preparar un queso de regular tamaño, hay que usar bastante leche: por cada 10 litros de leche se obtiene 1 kilogramo de queso.
Para empezar, tome 10 litros de leche pasteurizada con 3% al 4 % de grasa y caliéntela a 65° o 70° C. Mediante este proceso eliminará la flora que puede causar daño. Si trabaja con leche pasteurizada no es necesario hervirla, porque perderá algunas características convenientes para elaborar quesos.
Déjela enfriar a temperatura ambiente hasta que alcance 40° C. En ese momento añada a la leche un yogurt natural (sin sabor) de 250 ce. El yogurt posee una alta concentración de lactobacilus, encargados de desarrollar diferentes sabores en el queso.
Agregue el cuajo. Este producto puede adquirirse en las farmacias botánicas, generalmente en forma de pastillas. Para 10 litros de leche, un cuarto de pastilla es suficiente. El cuajo es una enzima, que ayuda a coagular la proteína de la leche.
Deje la mezcla a temperatura ambiente 1 ó 2 horas hasta que se haya solidificado por completo. Para saber si está a punto, mueva el recipiente: si observa que la leche se separa de las paredes en un solo bloque, es tiempo de seguir con el próximo paso.

¿Cómo cuajar?
Durante esta etapa se define la "personalidad" del queso. Básicamente, la idea es cuajar (leche solidificada) y quitarle todo el agua posible. Para lograrlo, corte cubitos de 1 1/2 ó 2 plg. La técnica ideal consiste usar un cuchillo bien afilado y trazar una superficie cuadriculada sobre la masa, para obtener pequeños cubitos.
Observará cómo el cuajo comienza a soltar una sustancia líquida o suero. Los cubitos comenzarán a hundirse y el líquido ascenderá. La idea es separar las partes sólidas y botar el agua. Si nota que algunas pequeñas partículas de queso flotan en el agua, use un colador para no perderlas.
La leche cuajada se puede volver a cortar para eliminar más agua o bien hacer pequeños surcos sobre la misma para que actúen como un canal de drenaje.
Una vez que extrajo todo el líquido posible, coloque los cubitos en recipientes pequeños de plástico. Los envases de mantequilla o queso crema son ideales pues, solo tendrá que agujerearlos previamente con un clavo caliente en la base y los laterales.
Llene cada recipiente hasta la mitad y coloque en la parte superior un cilindro a modo de tapa con peso encima para que la masa se prense y pierda el agua restante. No coloque trozos separados entre sí en un mismo recipiente, para evitar espacios de aire donde pueden desarrollarse procesos de fermentación.
Deje reposar 24 horas a temperatura ambiente. Desmóldelo y colóquelo en la refrigeradora envuelto en plástico para microondas.

Variantes para gourmets
La sal puede agregarse en diferentes momentos del proceso. Si prefiere un sabor suave añada sal una vez que realizó el primer corte en la cuajada. La sal facilitará el proceso de extracción del agua. Agregue la misma proporción que usa para salar sus comidas.
Si prefiere un queso de sabor intenso, lo ideal es dejarlo madurar dentro de la refrigeradora. Para iniciar este proceso mantenga el queso sin su envoltorio de 15 días a 3 semanas. Recuerde que todos los días debe dar vuelta el queso para evitar que se formen hongos en la parte inferior donde se concentra más humedad. Al cabo de este tiempo, empáquelo. En estas condiciones podrá conservarlo hasta 8 días, siempre refrigerado. El resultado será un queso de sabor intenso con una costra dura en su exterior, y suave por dentro.
En términos generales se aconseja el uso de leche entera para la fabricación casera; lo ideal es que posea un 3% de grasa. Sin embargo, si prefiere una variante dietética, use leche y yogurt descremados.
Recuerde que para elaborar más o menos cantidad de queso solo tendrá que aumentar o disminuir en la misma proporción cada uno de los ingredientes.

Diez pasos para no equivocarse al hacer queso casero
1.     Calentar la leche  pasteurizada entre 65 a 70 ° C.
2.     Enfriar hasta que alcance   los 40° C.
3.     Añadir el cultivo lácteo (yogurt natural) y el cuajo.
4.     Dejar reposar a temperatura ambiente de 1 a 2 horas.
5.     Cortar la cuajada en cubitos y extraer la mayor cantidad de agua posible
6.     Agregar sal.
7.     Poner dentro de recipientes agujereados y prense.
8.     Desmoldar.
9.     Empacar con plástico para microondas.
10. Almacenar en la refrigeradora.